Es uno de los poblamientos más antiguos de Fuerteventura ya que su existencia data de antes de 1485. Tras la conquista se convirtió en lugar de asentamiento de familias andaluzas y normandas, procedentes de Europa, que se dedicaron a las tareas agrícolas y ganaderas.
Si bien la existencia de una ermita modesta dedicada a la Virgen de Antigua, se constata desde los primeros momentos, sin embargo, la tenaz oposición de Betancuria impidió que se declarase parroquia independiente hasta finales del siglo XVIII (1784, con ratificación episcopal en 1789).
Desde mediados del siglo XVI la vecindad de Antigua intenta librarse del centralismo de la villa betancuriana. Y cuando en el XIX se decide que la sede de la Junta Gubernativa Subalterna se instale en esta localidad, esgrimiendo los argumentos de situación geográfica y prosperidad económica, las tensiones alcanzan altos grados, produciéndose manifestaciones con encierros armados incluidos. Ello obligó a una intervención de milicias para imponer el orden.
En 1812 consigue Antigua declararse municipio independiente, llegando incluso a ostentar la capitalidad insular durante un corto período de tiempo.