El Calado
Dentro de los trabajos textiles sobresale el calado. Como en La Palma, Tenerife y Gran Canaria, el calado majorero tiene un reconocimiento que trasciende el Archipiélago y no ha dejado de realizarse desde que los primeros colonos portugueses desembarcaron en Fuerteventura.
Estos trabajos consisten en deshilar el tejido logrando con ello diversos dibujos sobre la trama del mismo: estos dibujos parecen inspirados muchas veces en la flora o en motivos arquitectónicos que igualmente han tomado sus formas de la naturaleza.
Con los calados, esta delicada labor de artesanía, las mujeres de Fuerteventura han adquirido merecido reconocimiento, realizándose generalmente, en los propios hogares siendo frecuente ver aún, sentadas en las puertas de sus casas, mujeres que, inclinadas sobre sus bastidores trabajan con blanquísimos lienzos.
Son muy característicos los dibujos que, mediante el calado se realizan en Fuerteventura y que sobresalen por su delicadeza y su buen hacer, siendo esta una de las artesanías insulares que por méritos propios ha alcanzado mayor reconocimiento. Sus orígenes según varios historiadores se pueden encontrar en Portugal.
Adquirir y poseer una mantelería calada es siempre una buena inversión, pues son piezas únicas que han sido trabajadas con cariño y dedicación.
Además de los calados, en la artesanía textil encontramos también manufacturas de lana, que se trabajan desde el hilado para hacer trajes típicos.
Lana
Los tejidos en lana, tanto en sus colores originales como teñidos, se emplean generalmente para la confección de mantas que se elaboran partiendo del hilado para luego ser tejida en grandes telares de madera y, posteriormente, uniendo varios paños, obtener las dimensiones requeridas para los diversos usos. Gran variedad de dibujos se realizan en estos tejidos, siendo el de espiga y el de pata de gallo los más frecuentes. En cuanto a los colores, son el azul y el rosa (siempre combinados con el blanco) los más usados.